Se prohibe la reproducción total o parcial del contenido de este blog, con fines comerciales, y sin la autorización previa de su autor, Hugo Prieto. Lo reitero, prohibido el hurto.

¿Es en serio?

 

A los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez se agrega el diputado Nicolás Maduro Guerra, el hijo de Nicolás Maduro, quien enfrenta una causa penal en un tribunal de Nueva York. Me refiero a lo que han dicho cada uno de ellos, respectivamente y en orden cronológico: (Venezuela) vive un “nuevo momento político” frase utilizada por Delcy Rodríguez, presidenta encargada, después de la ilegal y humillante operación militar de Estados Unidos; “supéralo, perdónanos y vuelve”, palabras dichas por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y, más recientemente, “el movimiento debe pedir perdón por los “excesos” cometidos por la policía y el sistema judicial venezolano”, quien intervino en esta ocasión fue el diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo del señor Nicolás Maduro Moros, encarcelado y procesado por un tribunal de Nueva York.

En Venezuela nos cuesta pensar con cabeza fría, por diversas razones que no viene al caso enumerar (aunque la lista de crímenes, desmanes, atropellos, denegación de justicia, discriminación, arbitrariedades, despojos, es más larga que la guía telefónica), pero toca mirar hacia adelante. Me gustaría pensar —con la cabeza menos caliente—, que lo dicho por estos dirigentes del chavismo pudiera interpretarse como “un cambio de actitud”, lo que a veces enciende la luz verde para dar inicio a una transición democrática. Quisiera pensar, además, que hay algún tipo de negociación —secreta o no, eso es irrelevante—, moderada por los Estados Unidos para que esa transición se ejecute en un lapso perentorio.

Los traumas se superan, como lo dijo el psiquiatra Jorge Rodríguez, y, en el proceso, seguramente dejan un aprendizaje, pero hasta dónde tengo conocimiento no forman parte de ningún plan docente o de enseñanza. El castigo físico, la tortura psicológica, las presiones persecutorias, fueron suprimidas del sistema escolar, porque eran caldo de cultivo para el resentimiento y la venganza. No creo haber aprendido de un trauma. Y si a ver vamos, diría que hubiese querido no haberlo vivido. El trauma nos deja una herida y en el mejor de los casos, ya superado, una cicatriz, que por lo general es un recuerdo ingrato.

El perdón no significa nada sin justica. Esto es lo que hay que recordarles tanto al señor Rodríguez como al señor Maduro Guerra. En Venezuela no ha habido justicia. Solamente una Ley de Amnistía que ha sido cuestionada por las organizaciones que defienden los Derechos Humanos. Libertad con medidas cautelares no es libertad. Esto no se puede resolver en el confesionario de una Iglesia y menos con una penitencia que podría ser un Padre Nuestro y tres Ave María.

Hablamos de justicia transicional porque hubo crímenes de lesa humanidad. Están documentados por los informes de la Comisión de Determinación de Hechos de Naciones Unidas. Y la justicia, como ocurrió en Argentina, Chile y Brasil, llega tarde, pero llega. Habrá que romper la larga tradición de impunidad que registra Venezuela en la violación a los Derechos Humanos. ¿Será esto posible?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.