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Zapatero a tus zapatos

 

Las oficinas del expresidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ubicadas en un segundo piso de un edificio del Partido Socialista Obrero Español, eran lo más parecido a la cueva de Alí Baba. Las joyas de la corona, dinero en efectivo, libretas con anotaciones que ofrecen pistas al juzgado que le ha imputado varios delitos, teléfonos con mensajes de wasap que revelan las gestiones del señor Zapatero para aumentar su fortuna personal. Las averiguaciones del juzgado apuntan a señalar a Zapatero como el vértice de una estructura diseñada para lavar el dinero obtenido de las comisiones que supuestamente cobró a empresas de distintos países. Venezuela, no podía ser de otra manera, aparece mencionada en el auto como parte de los turbios negocios que tienen en el petróleo, el gas, los minerales estratégicos y el oro, las apetecibles piezas que despertaron el apetito del señor Zapatero.

La faena del señor Zapatero es digna de merecer rabo y oreja. Mientras gestionaba la liberación de presos políticos en Venezuela, hacía gestiones diplomáticas y fungía como asesor, dispuesto a brindar información relevante, para fijar el foco en negocios altamente rentables. O para destrabar cuellos de botella en operaciones comerciales y despegar en el avión de la aerolínea, cuyos accionistas son venezolanos.

Realmente, estamos “en un nuevo momento político”, como lo dijo la presidenta encargada Delcy Rodríguez. El trauma, analizado por su hermano, Jorge Rodríguez, psiquiatra y presidente de la Asamblea Nacional, que dejó la “extracción” del señor Nicolás Maduro, ha convertido ha Venezuela en un país teledirigido desde Washington. Las riquezas del país son ahora controladas por los Estados Unidos. Son sus empresas energéticas las que comercializan el petróleo y el gas que se encuentra en las entrañas del sur del país, bordeando la ribera norte del río Orinoco. Los servicios del señor Zapatero para que una empresa china del sector energético, desembarcara en Venezuela, cayeron en saco roto. Esta es una de las cosas que cambiaron el 3 de enero.

Las redes sociales tienen una semana difundiendo información del caso Zapatero, un escándalo que ha sacudido a España hasta los cimientos de su institucionalidad democrática. Es un verdadero tsunami que probablemente se lleve por delante al gobierno del señor Pedro Sánchez, un discípulo del señor Zapatero, y quien ha puesto sus manos en el fuego por él. En la medida en que el juez escarba en las oficinas, computadoras, celulares y correspondencia del líder histórico del socialismo español, van surgiendo nuevas pistas y apellidos de supuestos empresarios que buscaron a Zapatero para coronar en sus negocios.

Uno de los principales amigos del señor Zapatero es el diputado Timoteo Zambrano, quien acaba de ser nombrado como embajador de Venezuela ante el reino de España. Si la justicia penal sentencia a Zapatero, Zambrano lo tendrá fácil para visitarlo en la cárcel y abogar por su libertad. Amor con amor se paga, decía el fallecido presidente Chávez. Al señor Felipe González lo vi sorprendido en un real de X. No le cabía en la cabeza que Zapatero se haya entrenado como financista, operando cuentas opacas, lavando dinero e inscribiendo sociedades en paraísos fiscales.

Los señores de Podemos deben estar nerviosos, no vaya a ser que el cobro de asesorías que en su momento realizaron en Venezuela, se vean reflejados en la libretas y documentos del señor Zapatero.

Todo esto ha servido para saber lo que ya sabíamos. Que, en las negociaciones entre el chavismo y la oposición, el expresidente del gobierno español jugó como el tipo que ponía el imán para que la ruleta favoreciera el color rojo. Lo hizo en los nueve viajes en que visitó el país.

Otra cosa que indigna es que el nombramiento del señor Timoteo Zambrano como embajador en el reino de España se aprobó por unanimidad. La oposición, si se le puede llamar así, que hace vida en la Asamblea Nacional está ahí para hacerse pasar por opositores. En realidad, son chavistas enclosetados. Se adelantaron a la información del Wall Street Journal que da cuenta de que en Venezuela no habrá elecciones mientras el presidente Trump permanezca en la Casa Blanca. ¿Para qué cambiar las cosas si aquí tiene a servidores públicos dispuestos a cumplir sus deseos? La Asamblea Nacional es por antonomasia el lugar que mejor expresa la soberanía popular. ¿Pero qué valor tiene el voto en un país que no tiene soberanía?

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