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El asunto que nos quema las manos

Durante su visita a España, María Corina Machado fue entrevistada por el director del diario El Mundo de Madrid, Joaquín Manso. Apertura de periódico y tres páginas en la sección Primer Plano, espacio en el que ese periódico desarrolla temas de coyuntura diaria de la mayor entidad noticiosa.

Machado habló largo y tendido sobre diversos temas. No podía ser de otra forma ante los graves problemas que enfrenta Venezuela. Comentaré, sin embargo, uno solo: El asunto de la soberanía nacional, herida, no sé si de muerte, el pasado 3 de enero, tras la intervención militar de fuerzas estadounidenses, que “extrajeron” a Nicolás Maduro, a su esposa, Cilia Flores, para llevarlos ante la justicia en la ciudad de Nueva York.

La pregunta, cortesía de Joaquín Manso, es la siguiente:

—Usted que ha visitado a Donald Trump y que habla con Marco Rubio, ¿qué garantías tiene de que Washington no se va a conformar con un arreglo más o menos eficaz para sus intereses en el corto plazo y que va a devolver a los venezolanos el poder soberano sobre el país?

—Lo que pasa —responde Machado— es que este statu quo es de todo menos eficaz. Es evidentemente insatisfactorio desde cualquier punto de vista. Desde el punto de vista de la migración, que es un tema que preocupa a Estados Unidos, la gente no va regresar a un país donde están los mismos criminales que te destruyeron la vida y que te obligaron a huir. Desde el punto de vista de la seguridad, ellos son los que mantienen los vínculos profundos con Rusia, con Irán, con Hizbulá, con Hamas, con la guerrilla, con los cárteles de la droga. No van jamás a desmontar estas estructuras si no son obligados y, en el momento que tengan menos presión, lo van a volver a instalar. Desde el punto de vista de la seguridad energética, Venezuela está produciendo si acaso un millón de barriles al día. Para producir cinco o seis millones de barriles al día, que es nuestro potencial, se requieren entre 150 y 190* millones de dólares. Dime tú, qué directiva, qué cuerpo de directores de una empresa sería va a aceptar hacer una inversión de miles de millones de dólares en un país que está en el último lugar en Estado de Derecho y que tiene al frente a la misma persona que participó en robos, expropiaciones y confiscaciones. Entonces, desde cualquier punto de vista que lo veas, a Estados Unidos, a los países de la región y obviamente a los venezolanos, lo que nos conviene es una transición ordenada y eso pasa por determinar un calendario electoral.

No creo que el destinatario de esta pregunta sea María Corina Machado sino la sociedad venezolana en su conjunto. Nos corresponde a todos “recuperar el poder soberano sobre el país”. Es un asunto que tarde o temprano tendremos que debatir para alcanzar una visión compartida y la unidad nacional para recuperar lo que perdimos el 3 de enero. Desde ese día nos enfrentamos a un desafío existencial.

El sólo hecho de que el volumen de la producción petrolera se fije en Washington es inaceptable, así como el hecho de que los recursos financieros obtenidos por la exportación de petróleo, gas, oro y otros minerales estratégicos, se manejen desde una cuenta del Tesoro de los Estados Unidos. Los venezolanos no necesitamos a un padrino que nos fije una mesada.

La respuesta de Machado gira en torno a los principales puntos de la agenda estadounidense, son las tres prioridades que marcó el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos, durante su visita a Caracas el pasado 12 de marzo. Estamos hablando de migración, seguridad hemisférica y narcotráfico.

Ya la señora Delcy Rodríguez, presidenta reconocida por el gobierno de Donald Trump, ha respondido a las demandas del general Donovan, al extraditar a Panamá a Alí Hage Zaki Jalil, principal sospechoso del atentando con bomba contra el vuelo 901 de la línea aérea Alas Chirianas. Por otra parte, los vuelos con migrantes venezolanos expulsados por Estados Unidos siguen llegando puntualmente a Maiquetía y los Estados Unidos se encargan de vender el petróleo venezolano.

Son hechos que corren en paralelo. Y la pregunta es muy sencilla. ¿Quién decide lo que se hace en Venezuela?

Necesitamos un proceso de transición, un gran acuerdo nacional, alrededor de estos temas. Los venezolanos, al menos, deberíamos reclamar nuestro derecho a voz.


(*La cifra correcta debería ser 150 mil, 190 mil millones).

 

 

 

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