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Aquí estoy. Yo conmigo

 

El más reciente comunicado de la dupla María Corina Machado y Edmundo González Urrutia es un harakiri, sin ritual, sin honor, sin voz interior, sólo arrogancia y ego. Hablan en nombre de la soberanía popular en un país que perdió su soberanía el 3 de enero. No olvidemos aquello de que la intervención extranjera es necesaria porque “solos no podemos”, pero además pone de manifiesto la insalvable división que reina en ese pasticho ideológico que es la oposición venezolana.

Desde abril de 2002, la oposición venezolana, que se autodenomina democrática, ha recuperado para sí la iniciativa política, pero como el despistado que gana la lotería y se entera en la mesa de juego, la apuesta y pierde. Y lo peor, se hacen trampa ellos mismos. Recordemos que a Primero Justicia no le permitieron presidir la Asamblea Nacional, aunque fue el partido opositor más votado. No, señores. Acción Democrática y Voluntad Popular se aliaron para cerrarle el paso a Julio Borges. Y lo hicieron porque ese carajo no me cae bien y no me da la gana. Esa incoherencia, esa falta de cohesión, gana volumen, como una bola de nieve en esta pendiente infinita que es la crisis política que vive Venezuela. Pero la gente no es tonta y por eso no se conecta con la política. Hay que decirlo, la política les ha fallado. Una y otra vez. Y de esto no le pueden echar la culpa al chavismo.

Afirman que el gobierno de la presidenta encargada (¿?), Delcy Rodríguez lo intentó todo para que la ayuda internacional no llegara a quienes más la necesitaban. Esa afirmación no se compadece con la realidad. Lo que hubo en Vargas fue una mezcla de negligencia, ineficacia e incompetencia. No podía ser de otra forma. Frente al deslave del año 1999, que arrojó más de 20.000 venezolanos fallecidos, el gobierno del señor Hugo Chávez no creó una agencia, civil o militar, especializada en atender las devastadoras consecuencias de desastres naturales como el ocurrido el pasado 24 de junio.

Finalmente, el comunicado que suscriben María Corina Machado y Edmundo González Urrutia va al punto neurálgico que nos ocupa. La creación de un mecanismo entre representantes de la Asamblea Nacional electa en 2015 y los negociadores del chavismo para ponerse de acuerdo en el nombramiento de un nuevo Consejo Nacional Electoral y para restablecer el ejercicio de la libertad de expresión. Señores, ¿A ustedes hay que recordarles que el citado mecanismo es una iniciativa del gobierno de los Estados Unidos? ¿Que no son ambos, sino ambos más uno?

En la mesa hay un tercero que ha creado las condiciones para que los sectores de oposición visualicen y entiendan que hay una oportunidad para recuperar la iniciativa política. ¿Pero qué hace un sector de la oposición? Se auto excluye, se auto margina. No quieren correr riesgos, no quieren apostar, no quieren exponerse, pero quieren hacer política. Son unos bendecidos. No tengo noticias de la pertinencia del uso de la preposición, aunque puedo enunciar tres frases en las que las dichosas preposiciones no le cambian el sentido a la frase. A saber: una oposición para María Corina Machado. Una oposición por María Corina Machado. Una oposición bajo el liderazgo de María Corina Machado y, finalmente, una oposición donde se encuentre María Corina Machado. Entonces, una oposición que le permita decir: Aquí estoy, yo conmigo.

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