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Tu país está feliz

 

La hoja de servicios de William Castillo, “viceministro de políticas antibloqueo” es lo suficientemente abultada dentro de la estructura de poder del chavismo, como para afirmar que ha resultado un operador eficaz para alcanzar los objetivos políticos que se trazaron desde gobierno, especialmente en el sector comunicacional. Una herramienta, o más bien un arma muy valiosa, en medio de la famosa guerra hibrida y asimétrica que la izquierda convirtió en doctrina militar.

Castillo ve una oportunidad en el hecho de que hay 40 países, incluidos España, Australia y el Reino Unido, que han fijado normas y responsabilidades para las grandes corporaciones que controlan las redes sociales.

El mundo entero aceptó y les dio la bienvenida a las nuevas tecnologías, siguiendo el precepto de que lo nuevo siempre es mejor que lo viejo. Hizo caso omiso a las advertencias de los desarrolladores arrepentidos de Silicon Valley, del daño que las redes sociales han causado entre los jóvenes y los niños, pero lo cierto es que las redes, así como la Inteligencia Artificial, llegaron para quedarse. Entonces, no queda más remedio que imponer regulaciones.

Pareciera que el gobierno de la presidenta encargada ¿? Delcy Rodríguez ha tomado cartas en el asunto, que se abre un nuevo debate para que Venezuela siga ocupando el lugar que le corresponde en el ámbito de las nuevas tecnologías de la información.

Por otra parte, Castillo admitió que se han cometidos fallas y excesos en la aplicación del ordenamiento jurídico. Hay que darle la razón al viceministro, se han cometido tantos excesos que el ecosistema de medios de Venezuela quedó pulverizado, que las únicas fuentes de información disponibles las controla el gobierno, con sus canales de televisión, emisoras de radio, prensa escrita y… redes sociales. Medios propagandísticos, que no informan, quizás porque ese no es su objetivo ni su misión. Pudieron construir un sistema de medios públicos como el de la BBC en el Reino Unido, pero optaron por el modelo cubano, donde el pensamiento único es moneda corriente. Y Castillo, en su paso por Conatel, fue uno de sus principales ejecutores.

No habrá tal reencuentro institucional, tal como lo desea Castillo. ¿Entre quienes? ¿Entre unos medios sometidos a una dieta de hambre y un gobierno todopoderoso? ¿Entre unos medios bloqueados, y aquí el cargo del viceministro Castillo es más que una ironía, y un gobierno empeñado en blanquear un aparato represivo intacto?

Suerte con ese nuevo desafío, señor Castillo. Téngase fe.

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