El caso de
la exmagistrada del Tribunal Supremo de Justicia, Barbara Gabriela César Siero,
es apenas la punta del iceberg de lo que tendremos que enfrentar cuando nos
hagamos una pregunta: ¿Qué fue realmente lo que pasó en Venezuela?
Al hacer
esta pregunta, no me anima el deseo de escribir un ensayo. Tampoco juzgar a la
exmagistrada, ya tiene bastante con los improperios, las ofensas e insultos que
le prodigaron los guerreros del teclado. Diría que su confesión es extemporánea,
para utilizar un término jurídico. O más claramente, tarde piaste, pajarito.
Es cierto
que para ser juez en Venezuela hay que tener valor. Para decidir conforme a
derecho hay que lidiar con toda clase de presiones, particularmente las que
derivan del poder y el dinero.
Al escuchar
el testimonio de la exmagistrada César Siero, nos damos una idea de cómo se
maneja la justicia bajo la dictadura de Nicolás Maduro. A esta señora le
hicieron una oferta que no podía rechazar. Es lo más parecido a la
extorsión.
César Siero
firmó la sentencia que impidió la candidatura de María Corina Machado. Pero no
sabemos quién redactó la sentencia, qué despacho de abogados se encargó de
redactarla. Tampoco sabemos cómo funciona la arquitectura que le permitió al
chavismo colonizar hasta el último resquicio del poder judicial. Es otro manual
muy diferente al que conocimos en la IV República, entre otras cosas, porque el
diseño sirvió para reforzar el autoritarismo del gobierno, cuyos rasgos
apuntaban a crear un régimen totalitario, siguiendo el modelo del tutelaje que
ha funcionado en La Habana por más de 60 años.
Algo lo que
tenemos que tener claro los venezolanos es que el Estado cambió de naturaleza,
de propósitos y de estructuras. El testimonio de la exmagistrada César Siero
sería de gran utilidad para entender cuáles fueron los cambios que modificaron
la justicia en Venezuela.
Sería un
testigo de lujo si la exmagistrada en cuestión fuera citada para que ofreciera
su testimonio ante la Comisión de Diálogo que se creó por iniciativa de la
presidenta encargada ¿?, Delcy Rodríguez. César Siero podría arrojar una
potente luz sobre el laberinto de la justicia venezolana. ¿Quién le pone el
cascabel al gato, señora exdiputada Dinorah Farías? No le formulo la pregunta
al señor Jorge Rodríguez porque obviamente él no tiene interés en averiguar lo
que ya sabe.
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