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Una cruda realidad

 

El negocio entre Donald Trump y Delcy Rodríguez va viento en popa. La efímera guerra de 48 minutos y el botín que se llevó el ganador: 65.000 millones de barriles de petróleo son una ganancia extraordinaria. Por su parte, la presidenta encargada ¿?, Delcy Rodríguez se asegura el control político del país, la continuidad en el gobierno y la supervivencia intacta de la estructura represiva que la mantiene en el poder. En toda regla es una relación win-win.

Por los vientos que soplan, Rodríguez tiene todas las ventajas para completar el mandato espurio de Nicolás Maduro. Habrá elecciones, como ella lo dijo en Naciones Unidas, y no me extrañaría que se realicen en 2030, tal como lo asomó el negociador del gobierno y presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.

El escenario es realmente adverso para María Corina Machado. Tomó un riesgo muy elevado al autoexcluirse de las conversaciones que promovió el jefe del Departamento de Estado del gobierno estadounidense, Marco Rubio. Ahora denuncia que la Casa Blanca la excluyó de las conversaciones, pero el comunicado que suscribió con el señor González Urrutia la desmiente. Lo apostó todo y perdió. En política, como en la vida, se hace lo que se puede y esa instancia —las conversaciones entre los integrantes de la Asamblea Nacional electa en 2015 y el gobierno que preside Rodríguez— era y sigue siendo la única vía para participar y hacer política en Venezuela. La decisión que tomó Machado tiene un costo político y está a la vista.  

Las coincidencias entre el gobierno de Donald Trump y el de Delcy Rodríguez van más allá del diálogo. No se trata de designar a los nuevos magistrados en el TSJ y a nuevo Consejo Nacional Electoral solamente. Lo fundamental es limpiar la administración de justicia para garantizar la seguridad jurídica que dé garantías a los inversionistas que han mostrado interés en la rebatiña de los campos petroleros. Tanto Trump como Rodríguez quieren ver este asunto resuelto a la brevedad. El business trae el dinero y el dinero compra voluntades y electores. El tiempo lo controla Rodríguez. Es un hecho. En una encuesta de Bloomberg, ella cuenta con un índice de favorabilidad del 19 por ciento. Sigue subiendo en las encuestas y está en campaña. Mientras tanto, María Corina Machado ya hizo maletas, pero aún no sabemos si es la Casa Blanca o Miraflores la que impide su regreso al país. 

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