Se prohibe la reproducción total o parcial del contenido de este blog, con fines comerciales, y sin la autorización previa de su autor, Hugo Prieto. Lo reitero, prohibido el hurto.

¿Otro pote de humo?

 Siempre he tenido grandes recelos con la palabra esperanza. Me parece distante, elusiva, etérea. Los políticos apelan a ella para presagiar un mundo inexistente, pero que nos seduce, nos entusiasma, nos ilusiona. Los jóvenes la necesitan porque se están abriendo a la vida. Sienten la necesidad, más bien la urgencia de explorar. Pero los viejos —y yo soy uno de ellos—, hace tiempo que no sentimos esa emoción que eriza la piel. Nos queda la melancolía, esa emoción enigmática que difícilmente podemos anclar en el tiempo.

Si los equipos del representante del gobierno, Jorge Rodríguez, y de la exdiputada Dinorah Figuera, respectivamente, se van a reunir para seguir conversando sobre temas como la libertad de expresión o sobre las inhabilitaciones, lo más probable es que veamos un ejercicio de calistenia política. Cada sector, no importa si aglutinan a la totalidad del chavismo o a la suma de las corrientes democráticas, expondrá sus razones y en ese tejemaneje es donde surge el peligro, que no es otro que blanquear la dictadura que sirvió de soporte a los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. En esta segunda ronda de conversaciones van a hablar de inhabilitaciones políticas y restricciones a la libertad de expresión. ¿Qué van a hacer con la Ley del Odio? ¿La van a derogar o la van a edulcorar? ¿Qué castigos van a sugerir para los llamados delitos de honor? ¿Cárcel o multas pecuniarias? Según el capítulo venezolano de Transparencia Internacional, en nuestro país hay 38 leyes creadas para limitar el espacio cívico, limitar la libertad de asociación y justificar la persecución política. ¿Qué metodología y en que lapso van a desmontar esas 38 leyes que son violatorias de la Constitución Nacional?

Por el camino que vamos estas conversaciones van a extenderse hasta el fin de los tiempos. Los venezolanos esperamos, o tenemos la esperanza, como se quiera ver, que las citadas conversaciones sirvan para allanar el camino hacia una transición democrática. De lo que se trata es de dar por terminado este ciclo de impunidad, autoritarismo y violaciones a los Derechos Humanos. Los venezolanos hemos vivido 27 años en la mentira, nos ha ganado entonces la incredulidad, cuando estos señores empiecen a hablar de los temas que realmente pueden cambiar nuestras condiciones de vida, podremos tener lo que tanto nos piden: confianza en el proceso político que apadrina la Casa Blanca. Lo demás es otro pote de humo. 


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.